miércoles, 25 de mayo de 2011

SUS PALABRAS LE COSTARON CARO.

El denominado “consenso de Washington”, que orientó la política económica de países en vías de desarrollo durante décadas “ya es historia”. Los efectos de la crisis han sido tan devastadores que todo lo que ha defendido el Fondo Monetario Internacional durante los últimos 30 años ha dado una gran vuelta de campana, según afirmó ayer el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.

Strauss-Kahn señaló que las teorías liberales que guiaron a la economía mundial durante los últimos 30 años “merecen una profunda revisión pues hoy resultan teorías obsoletas tal como lo es la eficiencia del libre mercado”. Es por eso que “el Consenso de Washington ya es historia”, aseguró Strauss-Kahn, al reflexionar ante un grupo de estudiantes en la universidad George Washington, de la capital estadounidense, sobre las lecciones aprendidas de la crisis financiera iniciada el año 2008.


Bajo el Consenso de Washington se promovieron las políticas económicas que priorizaron los precios por sobre el empleo y la economía real. Para el Consenso de Washington, la austeridad, la liberalización de los mercados, las privatizaciones, la reducción del gasto público y la desregulación financiera constituía la herramienta principal para eliminar la inflación, preservar el tipo de cambio, incrementar la tasa de crecimiento de la productividad y crear puestos de trabajo estables. “Pero todo esto se ha derrumbado con la crisis”, aseguró ayer Strauss-Kahn.

Las palabras de Strauss-Kahn confirman lo señalado en reiteradas ocasiones por quienes hemos criticado arduamente el Consenso de Washington (tema de mi primer post en este blog): el énfasis puesto en las políticas monetarias descuidó totalmente a la economía real y facilitó una globalización que se encargó de destruir empleo en todo el mundo con consecuencias que se pagan hoy y que se seguirán pagando durante años.

Y ahora, después de destruir la capacidad productiva de los gobiernos y tras el colapso de la economía mundial iniciado el 2008 y que aún depara serias caídas, el FMI considera necesario que el Estado ejerza un papel más relevante y controle los excesos del mercado (entiéndase los abusos de la banca vía lavados de dinero, fraudes financieros, o estafas piramidales). “Al designar un nuevo marco macroeconómico para el nuevo mundo, el péndulo oscilará del mercado al Estado, y de aquello relativamente simple a algo relativamente más complejo”, señaló Strauss-Kahn.

“Hoy resulta claro que la política monetaria debe ir más allá que la simple estabilidad de precios, dado que debe velar por la estabilidad financiera global”, afirmó Strauss-Kahn, dando cuenta de los abusos desmedidos del sistema financiero que por la vía de acciones delictivas y por la inexistencia total de auténticos mecanismos reguladores, consiguieron la actual situación de estancamiento global.

Y con esa ambiguedad que caracteriza a todo aquel que quiere postularse a la presidencia de un país, Strauss-Kahn señala: “Por favor, no me malinterpreten: la globalización dio buenos resultados y sacó a centenares de millones de la pobreza… Pero la crisis y sus consecuencias han alterado fundamentalmente nuestra percepción y hoy necesitamos una globalización más justa… Hoy necesitamos una globalización con rostro humano”, dijo Strauss-Kahn sin entrar al detalle de los millones que han vuelto al círculo de la pobreza producto de las propias políticas que el FMI defendió desde los años 80. Las últimas palabras de Strauss-Kahn, permiten dar cuenta del nivel de descalabro en que hoy se encuentra la economía mundial:


“La economia se encuentra desequilibrada entre países y al interior de los países… Hay mucha incertidumbre y tambien hay numerosos cisnes negros nadando en el lago de la economia global. En general, la situación económica mundial es muy frágil y desigual, acosada por una gran incertidumbre”.

Como guardian del sistema financiero internacional, el FMI cumplió su rol en las tres décadas doradas de la economía mundial, que sucumbieron en la crisis petrolera de los años 70 y el fin de Bretton Woods. Desde entonces, el aparente orden monetario que se apoderó del mundo dio origen al mayor desorden financiero de la historia, que está culminando con el destape de los mayores fraudes, engaños y abusos de que se tenga registro por parte del propio sistema financiero. ¿Qué más se puede decir después de ésto? Que por fin alguien de la cúpula del poder señala que estas políticas que propagaron la desigualdad deben revisarse. Esperemos que esto no quede sólo en las buenas intenciones.

No hay comentarios: